Alguien llora en septiembre.
Alguien se derrama en lágrimas todo el año.
Porque ve como no quiere.
Porque no ve como quiere ver.
Llora aunque no llueva. Llora.
Llora por ver llover.

Alguien llora siempre.
Alguien camina carente.
Su alma en los pies caída.
Alguien está en silencio.
Alguien lleva este mensaje a otro.

Alguien llora porque no se atreve otro.
Alguien llora porque no desea.
Y quiere conseguir sin desear.
Alguien llora porque no cree.
Porque sufre. Porque no sabe dejar el vicio de sufrir.

Llorar y sufrir es su alegría.
Llora porque rezuma su zumo.
Llora porque no guarda. Ni aguarda.
Porque no se guarda. No sabe aguardar.
No sabe guardar.

Alguien llora. ¡Dejadle llorar!. Que le toca.
Tiene que rezumar para desintoxicarse.
Desintoxicarse de confusión, de comprensión.
De incomunicación. De acallamiento forzado.
De silencio obligado.

¡Dejadle llorar! Que le toca.
Otros se van a un balneario.
Otros se follan a una puta.
Dejadle a él depurarse así:
llorando.

Aunque arrastre el alma.
¡Que llore!.
Aunque diga que disfruta y llora.
¡Que llore!.
Y cuando deje de llorar... que se vaya.

Y que no vuelva más si es llorando.
Que aprenda a saber que llora por sí.
No por otros. Y si sigue señalando a otros...
¡Que no vuelva jamás!.

Autor: carlos otero.

Enviado por: carlosot  el  07-09-2016
Categoria: Depresión      Tipo publicación: Palabra
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