A LA MUERTE

Qué oscura está la noche,
qué oscuro el firmamento,
no se distingue una luz,
reina un profundo silencio.
Solo se escucha un rumor
que causa un visible miedo
cuando se mueven, inquietas,
las flores del cementerio.
Aquilones y tornados
cruzan por el cielo negro
y más allá, allá arriba
se tambalean los luceros.

¡ Que tristes que son los vivos,
que alegres que son los muertos !

Cruje el tronco de los árboles,
las ramas arrastra el viento
y los cauces de los ríos
como torrentes inquietos
asolan la fértil vega
y anegan rústicos pueblos.
Las campanas doloridas
proclaman con su lamento
toda la desdicha y pena
que va propagando el eco.
Más, pienso yo cuando oigo
ese armonioso concierto
de desgracias y dolores,
de desastres tan risueños …

¡ Que tristes que son los vivos,
que alegres que son los muertos !

Cuando baje a la ultratumba,
cuando me halle entre los muertos,
cuando espíritu ya sea
en blanco sudario envuelto,
cuando en sus danzas macabras
ya sea agarrado o suelto
baile como un “ hippie “ loco
lo mismo un twist que un vals lento.
Cuando ya nadie me diga
que debo cortarme el pelo
porque me creen los demás
un puerco, un cochino, un cerdo …
cuando la muerte se acerque
para contarnos un cuento,
podré decir de una vez
muy satisfecho y contento …

¡ Que tristes que son los vivos,
que alegres que son los muertos !

Autor: HECTOR RAMIREZ

Enviado por: hector-ramirez  el  10-10-2017
Categoria: Otro      Tipo publicación: Versos
Comentarios:   0
Agregar a tus favoritos
  (0 Votos)
50 veces.

Se el primero en comentar este poema.

Formulario de comentarios
 *
 *
 *

Todos los campos con * son requeridos. (Tu email no será publicado).

Los comentarios serán previamente revisados antes de ser publicados.

Poetas registrados recientemente