A TI QUE CALLASTE …

Esclava, amor sumiso y abnegado
y chacha cocinada a fuego lento,
teta rica de cuento y de lamento,
amor incandescente ya apagado.

De penas y alegrías confidente
reparte por igual dulces abrazos,
regaños, besos y zapatillazos
que, para ella, todo es insuficiente.

Esposa, madre, amante, compañera,
todo lo has hecho y casi para nada,
pues con ingratitud reconocida
te van a señalar de forma artera
hasta que pidas confesión forzada
y pagues con tu sangre y con tu vida.

Autor: HECTOR RAMIREZ

Enviado por: hector-ramirez  el  04-10-2017
Categoria: Mujer      Tipo publicación: Versos
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