Nada no nos separa en el espacio. Aunque quizá sí en el tiempo. Porque han pasado unos días desde que creé aquel instante, con aquellos lazos, que son estos. Da igual de qué colores fueran, de qué colores los compuse. Ni de qué formas, qué formas elegí para contenerlos. Da igual.

Nada nos separa en el espacio. Aunque quizá sí en el tiempo. Si estabas engañada he aquí el desengaño.

No sé muy bien la intención con que creé aquel instante. Ni con qué intención creo este. Aquí está este poema para resolver la cuestión. Esperemos a leerlo hasta el final, para saberlo.

Creo que es para escuchar alguna queja. Creo que para eso los creé. Si tú pintas bien, yo pinto mejor (ejemplo de queja). Y si no los creé para eso entonces para mirar su belleza.

Nada no nos separa en el espacio. Aunque quizá sí en el tiempo. Porque ahora han pasado unas horas desde que creé aquel instante, que aquí continúa.

"¿Qué haces?", me has preguntado. "Enfrentarme a ti, queja", te he respondido. Queja y belleza conviven. Lo importante es descartar la violencia. Eso es arte: todo lo que se expresa y no lleva violencia.

Vergüenza, en ti me miro para ser un sinvergüenza y te digo: dirás que tengo tiempo para dedicarme a escribir cualquier cosa. Que no eres juez ni jueza de concurso. Y te preguntarás si quiero dar lecciones de algo. Dirás. Y te digo, belleza: hablo contigo, no con la queja. Y si te respeto te muestras.

Nada nos separa en el espacio. Aunque quizá... sí en el tiempo. Porque han pasado unos minutos desde que creé aquellos lazos. Y estos. Enlazados estos y aquellos en el tiempo.

Si decides que son queja aprehéndelos para que te curen o para curarlos a ellos. Si decides que son belleza admírala.

No quiero que el enlace te pille de por medio.

Hoy se publicará en la red este escrito, que tiene continuación en el que tienes en tus manos. En ellas tienes el espejo de lo que soy: belleza y queja.

Prepara todo para la batalla de hace años. Que desde hace años está en tu cabeza. Y todavía eres superviviente. Igual que tus nietos. Mientras luches serás superviviente. Y que ganes sólo será una ilusión. No hay batalla que librar y te la inventas.

Si me juzgas altanero... te diré que lo soy. ¿Queja o belleza? Si vas más allá de ellas verás algo único que jamás verás ni imitado. Y eso se llama arte. Y nadie puede juzgar el arte.

Si no sabes escribir utiliza este poema para dirigirte a ella.

Autor: Carlos.

Enviado por: carlosot  el  18-11-2016
Categoria: Esperanza      Tipo publicación: Carta
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